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Detective Privado

Enfoque y Errores –Detective Privado

Enfoque y Errores –Detective Privado

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Una vez sabemos qué planos queremos que salgan en nuestro vídeo nos toca hablar ahora de un tema igualmente importante: el enfoque. Del enfoque depende la nitidez de la imagen, tanto en el vídeo, como en las capturas que hagamos para imprimir junto al informe. 

De poco nos va a servir un primer plano si lo que queremos grabar se encuentra desenfocado, o un plano medio cuando cada vez que se nos cruza un camión nos desenfoca la imagen. 

Enfoque manual vs enfoque automático. 

Enfocar de manera automática es muy sencillo, basta no hacer nada, la cámara lo hace sola y no necesita de nuestra intervención. Los sensores de las cámaras son cada vez mejores y más rápidos, y los fotogramas distorsionados cada vez son menos, al menos a plena luz del día. 

El enfoque manual nos permite delimitar la zona enfocada sin que nada por en medio nos altere la nitidez de lo que queremos grabar. Como toda acción manual, implica una intervención humana más o menos larga. 

Tener el enfoque manual tiene una pega importante, si deseamos grabar nítidamente un investigado a 5 metros y después a otro a 55 metros sin realizar cambios uno, o los dos, quedará mal grabado. 

La grabación nocturna. 

Aquí no hay color, la diferencia entre grabar con el enfoque fijo o automático supone la diferencia entre grabar lo que queremos o grabar sensores volviéndose locos. Al hablar de grabación nocturna no me refiero a grabar escenas en una calle bien iluminada de una zona de restaurantes o bares, me refiero a esa calle donde un trozo está bien iluminado y otro no, donde se cruzan coches o personas delante nuestra o está prácticamente a oscuras. En nuestra labor como detective privado serán más las ocasiones en las que debemos grabar en la zona oscura que en la iluminada, tanto si grabamos a la parejita de amantes que buscan rincones oscuros como si debemos grabar a un trabajador hurtando material de su puesto de trabajo. 

¿Qué es la distancia focal? 

Es el rango de metros desde el que se enfoca bien un plano hasta que deja de enfocarse de manera nítida. Cuando ponemos el enfoque a, por ejemplo, 20 metros, no solo enfoca nítidamente de 19 a 21 metros, sino bastante más. Debido a motivos en los que no voy a entrar, enfocar manualmente a 20 metros nos permite, en general, tener un rango de enfoque adecuado de entre 10-11 metros a 30-35 metros. 

¿Cómo debe un detective grabar para acertar en un 95% de los casos? 

Os doy la respuesta sin hacerme rogar: manteniendo el enfoque manual a unos 35 metros. Eso nos permite tener enfocado desde 15 a 60 o 70 metros, que es el rango en el que de manera habitual trabajaremos. Es más, aun fuera de ese rango, en sus límites, el desenfoque será bajo, por lo que las imágenes aun serán, no buenas, pero decentes. Mucho mejores que las típicas grabaciones del autofocus intentando enfocar y enfocando solo cuando la escena que queríamos grabar ha terminado. De noche ni lo dudéis. 

¿Qué errores nos evita el foco manual? 

1.- Descontrol inicial. Justo en el momento en que vamos a grabar, generalmente encendiendo la cámara o desde la cámara enfocada en el interior del coche, al intentar grabar ahora más lejos y con mucha más luz, tardamos unos segundos en obtener una imagen correcta. De noche los segundos se pueden convertir en muchos segundos. Cuando ya lo tenemos todo bien enfocado, la acción que queríamos grabar puede ya haber acabado. 

Para evitar esto, a modo complementario, conviene también poner en manual la Exposición, peor si no sabéis lo que es no lo toquéis de momento, ya hablaremos de esto más adelante. 

2.- El «efecto rejilla». Odioso. En estos años me han llegado cientos de videos de rejillas, hierbas, matorrales, verjas, perfectísimamente enfocadas. El problema es que lo que ocurría detrás era apenas perceptible, y eso era lo que nos interesaba grabar. 

¿Debemos conformarnos con el enfoque manual a 30 metros? 

Ni pensarlo. Pasar de foco manual a automático suele estar a dos puntazos sobre una pantalla táctil, puedes tardar de 3 a 5 segundos en cambiarlo. El movimiento ideal es pasar de manual (base) a automático y, una vez tenemos de nuevo definido el enfoque de manera correcta, volver a pasar a manual. 

Si os da pereza aprender a usar la cámara con soltura e intentar obtener siempre el mejor plano y enfoque para los intereses de vuestros clientes lo mejor que podéis hacer es colgar la cámara y dedicaros a otra cosa, la sociedad os lo agradecerá. Vamos ahora a ver un par de ejemplos: 

Imagen 1. El cambio de poca luz y enfoque corto inutiliza la cámara unos segundos que, en ocasiones, pueden ser preciosos. 

Imagen 2. Al tener enfoque y exposición en manual, podemos empezar a grabar desde el primer instante, sabiendo que lo que se vea será siempre aceptable, y pudiendo buscar, a posteriori, ese fotograma que tanta falta nos hace. 

Imagen 3. Al pasar la mano frente a la cámara, el enfoque y la exposición cambian y de nuevo se produce el «fogonazo» que no nos permite grabar de manera correcta. 

Errores

Ya hemos visto de manera bastante comprensible los tipos de planos que debemos usar como detectives privados y la utilidad específica de cada uno de ellos. Ahora pondremos un ejemplo, para mí el más claro, de qué plano no debemos usar nunca. Es un plano muy común que me he encontrado en muchas ocasiones en grabaciones realizadas por detectives autónomos, sean o no novatos. No he encontrado un equivalente en el mundo del cine y debido a que es más común de lo que parece, lo he acabado denominando «el plano de mierda» (PDM en adelante). Antes de empezar recordar que ahora mismo solo estamos hablando de planos, de otros tipos de errores como enfoque, tembleque, etc., y de cómo subsanarlos hablaremos más adelante. 

Origen del PDM. 

El PDM tiene su origen en la «obsesión» de algunos detectives con los «primeros planos» y con enfocar la cara del investigado. Todos sabemos que algunas veces es complicado conseguir un primer plano claro, sobre todo si el investigado está de espaldas. El PDM es una especie de «plano buitre», un plano que está al acecho de que el investigado se gire para poder enfocarle bien la cara. 

¿Cuál es el problema? 

Demasiadas veces el investigado no se gira y acabamos teniendo solo un PDM. 

Características del PDM 

– Es un plano que va desde, más o menos, la cabeza hasta mitad del brazo. 

– Es un plano que no nos dice nada sobre quién es el observado, dónde está, qué hace o con quién se encuentra. 

– Mal enfocado, a saltos o torcido son «bonus» que suele presentar, aunque no es imprescindible. 

– Que esté de espaldas o de frente es irrelevante. Estar de frente nos da información para identificar el sujeto, pero para esto bastan 2 segundos, el resto del tiempo en este plano nos impide conocer más sobre qué está haciendo el sujeto, con quién está o dónde, motivos por los que probablemente nos han contratado. 

Veamos algunos ejemplos: 

Ejemplo 1. No sabemos quién es, qué hace, dónde está ni con quién. Nos perdemos una gran oportunidad de saber dónde está la persona y qué hace. 

Ejemplo 2. De nuevo no nos aporta nada. Intuimos que está acompañada, pero no sabríamos decir por quién ni dónde está ni qué hace. 

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El Detective Privado en el ámbito familiar.

El Detective Privado en el ámbito familiar.

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En los años que llevo ejerciendo mi profesión, he comprobado que es habitual no ya solo el desconocimiento de la figura del detective privado, sino también de aquellos temas en los que desarrollamos nuestra actividad y que pueden reportar grandes beneficios a nuestros clientes.

Esto es así ya que el detective privado es el único profesional legalmente capacitado que lleva a cabo investigaciones de carácter confidencial para personas físicas o jurídicas. En este sentido, es significativa la consideración que de nosotros tiene el Tribunal Supremo, que nos define como testigos privilegiados.

No en vano, para el ejercicio de la profesión se requiere cursar unos estrictos estudios tras lo cual se obtendrá la licencia profesional (TIP) legalmente habilitada por el Ministerio del Interior.

Por ello, como modo de acercar la figura del detective privado a la sociedad, creo que es interesante analizar algunos de los más frecuentes campos en los que trabajamos, de modo que despachos de abogados, clientes y la sociedad en general, puedan entender que a través de nuestro trabajo, pueden obtener beneficios que no solo desconocen, sino que exclusivamente podemos prestar los Detectives Privados.

Los campos de actuación abarcan investigaciones de carácter, familiar, personal, económico, laboral, de seguros, informes comerciales y pre-comerciales, de solvencia, mercantiles, relacionados con nuevas tecnologías, propiedad industrial, arrendamientos, etc.

Sin entrar en una exhaustiva descripción de estos campos, más propia del temario de un curso para la obtención de la licencia de detective privado, creo interesante exponer algunos de ellos, centrándome en este caso en aquellos relacionados con el ámbito familiar, referido a todas aquellas investigaciones relacionadas con las relaciones personales y familiares, porque entiendo que este es el que más incidencia tiene en la sociedad, ya que a todas las personas les puede afectar.

Convenios de separación

En los convenios que se acuerdan en los procesos de separaciones y divorcios, quedan establecidas las normas por las que se regirá la relación entra las partes tras la separación. El tiempo que ha estado vigente la unión de la pareja, la situación laboral de ambos, los posibles desequilibrios económicos, la custodia de los hijos, regímenes de visita, pensiones a la otra parte e hijos, atribución de la vivienda, etc.

En ocasiones se acude a nuestras agencias de investigación antes de firmar estos convenios con el fin de que si la otra parte no está dispuesta a reconocer la realidad de su situación, obtener un informe de detectives que acredite estos hechos, de modo que ante la falta de acuerdo, si se ha de acudir al Juzgado, tener una prueba irrefutable que permita al juez tomar la decisión más justa.

Un ejemplo de esto, serían aquellos casos en los que una de las partes niega estar trabajando o hacerlo por un número de horas inferior a lo que oficialmente podría figurar, con lo cual, nuestro trabajo sería demostrar la realidad de la situación laboral de esa parte, que determinaría el pago de una pensión u otra, e incluso la anulación.

En otras ocasiones, una vez firmado el convenio y siendo ya efectiva la separación, se da con mucha frecuencia que pasado un tiempo, la situación que fundamentó el convenio, ha podido cambiar, de modo que es lógico que también se puedan modificar las condiciones del acuerdo. Para ello se llevará cabo un trabajo que demuestre la realidad laboral o profesional del investigado que permita determinar al juez la cuantía de la pensión.

Siguiendo en el ejemplo del trabajo, si cuando se firmó una de las partes no trabajaba y ahora sí, pero nuestro cliente desconoce lugar y tipo de trabajo, nuestro trabajo consistiría en comprobar esa actividad laboral, si es por cuenta ajena o no, horarios, condiciones del trabajo, etc.

El desarrollo de estas investigaciones implica en primer lugar saber si efectivamente trabaja y dónde. En ocasiones será nuestro cliente quién facilite la información, pero si no, será necesario hacer un seguimiento para comprobarlo.

Visto esto, se determinará en el caso de que trabaje en mismo lugar, en diferentes días de la semana, a lo largo de mes y medio aproximadamente, ver que entra y sale del lugar de trabajo, si es posible, que nos atienda, para poder constatar que es un trabajo habitual, de modo que aunque pudiese alegar en sede judicial que solo fue un día, a modo de favor personal, nuestro informe aporte otros datos que el juez valore en su justa medida.

Debemos tener en cuenta que en ocasiones, estos trabajos realizados por cuenta ajena, son sin contrato o con un contrato por menos horas de las que efectivamente realiza.

Esto también es aplicable a trabajadores autónomos, que reconociendo su actividad, podrían manifestar una actividad muy inferior a la real, que condicionaría la pensión a dar a la otra parte.

Dejando de lado las responsabilidades derivadas del ilícito, si esto es así, nuestro trabajo es el único modo de demostrar la realidad de la actividad laboral.

La custodia de hijos

Otro tema de trabajo muy habitual en nuestros despachos es el referente a la custodia de hijos.

Si bien al día de hoy en la sociedad actual la norma común en las separaciones es la de la custodia compartida, ya sea por semanas, quincenas, esto puede variar en función de numerosos factores, que abarcan desde la edad de los hijos a la disponibilidad de los padres, así como otras circunstancias.

No hay que olvidar que la custodia lleva aparejado un componente económico: cuánto más tiempo estén con uno de los padres, mayor deberá ser la pensión que el otro pase para el sostenimiento de los hijos. Hemos observado que a veces se solicita una custodia compartida al objeto de minorar la pensión de alimentos a la otra parte, si bien, luego no ejerce de facto la custodia.

En este sentido recordamos que la esencia de la custodia es su ejercicio real. Independientemente del tiempo que se tiene la custodia, ésta debe ejercerse, no delegarse. Es decir, dejando de lado las horas que los hijos pasan en el colegio, o que, dentro de un criterio normal, pasen con abuelos u otros familiares, si la mayor parte del tiempo que un padre o madre tiene la custodia, están con terceras personas, pudiendo estar ellos, sería posible solicitar un cambio del régimen de custodias o visitas.

En nuestra agencia hemos constatado con frecuencia casos en los que aquel que tiene la custodia deja de manera habitual al hijo con otras personas, hecho que si se demuestra que es habitual, podría variar el acuerdo establecido en su momento a este respecto.

Esa decisión corresponde al Juez, que determinará qué tiempo y/o circunstancias es el razonable que esté con terceros, pero un informe de un detective ha ayudado en muchas ocasiones a la decisión del juez.

Así mismo, actitudes y comportamientos alejados del concepto jurídico del “buen padre de familia” tales como la desatención del hijo, dejándolo solo en casa, no ejerciendo vigilancia en la calle o comportamientos como una conducción negligente de vehículos, realización de actividades peligrosas o no adecuadas a su edad, etc.

En general, el desarrollo de estas investigaciones consiste en aportar las pruebas que determinen sin duda cómo ejerce la custodia el padre en cuestión.

El que un juez ordene el cambio de custodia es complicado, porque se trata de un derecho básico. Por ello a lo largo de unas semanas, deberemos observar cuál es el comportamiento habitual. Nuestro cliente debe entender que en estos casos se requiere más que en otros la habitualidad. Puntualmente, cualquier persona puede encontrarse con situaciones que condicionen el ejercicio de la custodia.

Un caso más extraño y extremo, pero que también se da, es el que uno de los padres durante el ejercicio de la custodia, lleve un modo de vida incompatible con el que se considera adecuado en la convivencia con un menor de edad, como por ejemplo, abuso y/o consumo de alcohol o sustancias narcóticas, etc.

Uso de vivienda

En las separaciones ha sido frecuente que el uso de la vivienda habitual del matrimonio se adjudique a aquella parte que tenga la custodia de más duración de los hijos, con el objeto de que estos sigan residiendo en la casa de modo que se altere lo menos posible su modo de vida, lo que no altera las obligaciones de la otra parte a contribuir al mantenimiento de la vivienda en pagos tales como hipoteca, impuestos, seguros, etc.

Sin embargo, esa situación, conlleva la obligación de que la parte que se queda en la vivienda, caso de rehacer sentimentalmente su vida, no puede convivir en esta casa con su nueva pareja. En los últimos años y como consecuencia de la jurisprudencia establecida al efecto, se nos contrata para que se demuestre si se cumpliendo con este requisito.

Un informe debidamente fundamentado, obligaría a cambiar la adjudicación de la vivienda, y su posible venta, con la liberación de las cargas económicas de la otra parte.

Para ello, no necesariamente debe de pernoctar en ella todos los días. Será la suma de comportamientos y actitudes lo que nos dé base de nuestro informe.

Así, observando en distintos días de la semana, de lunes a domingo, a diferentes horas, la entrada y salida de la misma, si alguna vez permanece por la noche, si de manera habitual acude a comer a la misma, si hace uso de su propia llave, recogida de correo, sacar la basura, pasear al perro, etc.

También puede ser interesante recabar manifestaciones de vecinos que confirmen que reside en la casa.

Para que este informe sea válido ante el juez, deberemos realizarlo a lo largo de un plazo que oscilará entre un mes y dos, porque si solo fuese unos días de una semana, podría alegar que fue una situación puntual.

Hay otros muchos temas de investigaciones de tema familiar/personal, como por ejemplo relacionados con herencias, localización de personas desaparecidas, drogodependencias, adicciones, sectas, control de actividades de menores o alguno de los cónyuges, etc.

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Las 20 pistas que revelan una infidelidad según un detective privado

Las 20 pistas que revelan una infidelidad según un detective privado

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Un investigador que trabajó para el FBI y tiene más de 40 años como detective privado enumeró las 20 características que probarían una infidelidad en la pareja. «Si se cumplen 4 o más habría que preocuparse», aseguró.

Las relaciones de pareja suelen ser una de las más buscadas por las personas a lo largo de su vida, pero muchas de ellas no son del todo sinceras o acaban de la peor manera producto de una infidelidad. Un detective privado que supo trabajar para el FBI dio a conocer las 20 pistas que revelan una infidelidad y varias de ellas hicieron que más de uno o una mirara a su pareja con sospechas.

La experiencia de más de 40 años en investigaciones le dio a Thomas Martin la capacidad de de ver y conocer todas las señales que indican infidelidad. Más allá de la publicación de su instructiva lista, el detective dejó en claro que la persona no debe preocuparse si su pareja cumple con una o dos características, pero sí debe hacerlo si son cuatro o más.

El listado de características o actividades que tiene o desarrolla alguien que está cometiendo una infidelidad hizo que el detective privado fuera entrevistado por varios medios de Estados Unidos y en uno de ellos detalló cuales son los signos más evidentes. «Pasar horas extras en el trabajo, los viajes de negocios, menor cantidad de relaciones sexuales o estar todo el tiempo a la defensiva», comenzó diciendo el experimentado detective que ahora preside su propia agencia.

El cambio de actitudes o la incorporación de nuevos hábitos también pueden ser señales de infidelidad según Thomas Martin. «El compromiso con una actividad física como ir al gimnasio o la adquisición de ropa nueva, pueden ser una clara señal de que la pareja está trabajando para mejorarse a sí misma, pero con otra persona en mente», advirtió el detective.

El investigador confía en el listado que armó para detectar posibles infidelidades, pero remarcó que una persona no debe entrar en pánico ante estas situaciones o sacar conclusiones precipitadas, ya que puede “poner en peligro una relación valiosa por lo que pueden ser ansiedades infundadas”.

Finalmente el detective comentó cómo en la actualidad es mucho más fácil descubrir un engaño ya que con la tecnología está al alcance de la mano seguir los pasos de una persona. En ese sentido reconoció que son menos las personas que lo contratan para probar una infidelidad, pero Martin acepta las reglas del juego. “El juego cambió de manera drástica. Y la tecnología es el 100% de la razón”, reflexionó.

Las 20 pistas que revelan una infidelidad:

  1. Los cambios de hábitos.
  2. Salir temprano de la casa y regresar tarde.
  3. Los viajes de negocios.
  4. Las ausencias por vacaciones o eventos familiares.
  5. Las horas extras excesivas.
  6. Los gastos inexplicables.
  7. Las cuentas secretas en las redes sociales o correo electrónico alternativo.
  8. Las facturas de tarjetas de crédito ocultas.
  9. El aseo personal adicional.
  10. El olor a perfume de otra persona o manchas de lápiz labial en el cuello o en la ropa.
  11. La compra de regalos.
  12. Los artículos inexplicables encontrados en lugares extraños.
  13. Anotarse en el gimnasio.
  14. Las llamadas perdidas en el celular desde un número desconocido.
  15. Los mensajes de texto codificados o secretos.
  16. Tener menos relaciones sexuales.
  17. Ser evasivo o estar a la defensiva.
  18. Las mentiras obvias.
  19. La irritabilidad o el mal genio.
  20. El odio a las visitas inesperadas porque la presencia de la pareja puede llegar en un momento inoportuno para la persona infiel.

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Relación con las FFCCSS –Detective Privado

Relación con las FFCCSS –Detective Privado

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Una vez resaltada la importancia que tiene la coordinación de la Seguridad Pública con la Seguridad Privada que viene enmarcada legalmente, nos podemos preguntar:

¿Cómo se concreta la colaboración entre la Seguridad Pública y la Privada?

De forma muy resumida, los expertos entienden que principalmente se establece mediante:

− La canalización de la información sobre la actividad delictiva en la que se tenga conocimiento, como el lugar, día, hora, modus operandi empleado en la comi­sión de los delitos así como las características de los presuntos autores, etc.

− Las condiciones de victimización en las personas o en los bienes afectados.

− El auxilio en las actuaciones policiales.

− La documentación de las intervenciones que en la mayor parte de las veces, tiene que ser documentada por el Servicio Policial y remitidas a la Autoridad Judicial.

La Seguridad Privada puede aportar al servicio policial, entre otras cosas:

− La denuncia de las infracciones, dando cuenta de todas las incidencias de las que tengan conocimiento.

− Apoyo en el momento de la intervención o, en su caso, la adopción de las pri­meras medidas preventivas hasta que lleguen los Servicios Policiales.

− La protección, preservación y custodia de las pruebas e indicios del delito, abs­teniéndose de su manipulación.

− La facilitación de aquellos datos de interés en la investigación de los hechos acaecidos.

El modelo de coordinación de los servicios de Seguridad Privada con las fuerzas de seguridad tiene un referente actual de gran proyección y eficacia que se constituye como modelo, diseñado por el Cuerpo Nacional de Policía, conocido como Red Azul.

La Red Azul

Con este programa se persigue establecer un canal de comunicación rápido, eficaz y seguro de aquella información que se debe trasladar en ambos sentidos que cobra especial relevancia cuando se trata de datos relativos a la Seguridad Bancaria.

El entonces Director General de la Policía, Ignacio Cosidó, presentó en febrero de 2012, el Plan Integral de Colaboración entre la Policía Nacional y la Seguridad Pri­vada denominado “RED AZUL”.

Este plan promueve un proceso de cambio que pretende alcanzar un modelo pro­fesional de complementariedad y corresponsabilidad para aprovechar los recursos del sector privado en la seguridad pública.

Su finalidad consiste en reforzar la integración de los servicios y capacidades de la Seguridad Privada como recurso externo del sistema nacional de seguridad para aprove­charlos en beneficio de la seguridad de todos.

Con la Red Azul de Seguridad (R@S) se pretende alcanzar el máximo beneficio a través de una verdadera alianza de seguridades. La Policía Nacional construye así las bases para una verdadera y fructífera colaboración con las 1.500 empresas de Seguri­dad Privada, en las que trabajan más de 100.000 profesionales, y 600 Departamentos de Seguridad.

Este nuevo modelo aprovechará los servicios del sector privado, logrando multiplicar el número de efectivos que trabajan para garantizar la seguridad ciudadana y potenciando el trabajo de inteligencia que repercute en una actuación operativa más eficaz y eficiente.

Como se sabe, las empresas privadas disponen de trabajadores y medios técnicos en cualquier rincón de la geografía española, desde un domicilio particular a la protección de personalidades o estructuras críticas, pasando por un centro comercial o un edificio público. Sus informaciones serán procesadas e integradas en la inteligencia policial y, en función de su colaboración, la Policía Nacional les suministrará también los datos que puedan ser útiles para garantizar la seguridad.

Nadie discute que en materia que “en seguridad colaborar siempre suma y, no ha­cerlo, siempre resta”. Por ello la Dirección General de la Policía quiere sumar esfuerzos y recursos –tanto humanos como materiales– para un mismo fin: la convivencia en un entorno pacífico y seguro.

Para realizar este ambicioso Plan, la Policía Nacional se compromete a:

− Facilitar la información pertinente en base a la reciprocidad y bidireccionalidad.

− Integrar y distribuir la información recibida, que será integrada en el sistema de información de policial para su explotación por parte de otras unidades.

− Permitir la participación en la planificación activa de servicios, y

− Reconocer profesionalmente el aporte informativo o material realizado por el sector privado.

Paralelamente las empresas de Seguridad Privada, a través de esta Red, utilizarán los canales y procedimientos establecidos; pondrán a disposición de la Policía Nacional toda la información que posean sobre hechos delictivos o susceptibles de afectar a la seguridad ciudadana; se comprometen a hacer un buen uso de la información recibida y guardar la reserva necesaria de la información o apoyo que reciban.

El aporte y tipo de información a suministrar al sector privado estará en función de la eficacia y compromiso de la colaboración alcanzado, y dependiendo de ese compro­miso podrá suministrar y recibir información referida a la comunicación de incidencias y alertas de seguridad, acontecimientos especiales, ejecución de planes, personas deteni­das, identificadas o buscadas, objetos o vehículos sospechosos o sustraídos, modalidades delictivas, evolución de la criminalidad, informes de situación, boletines informativos, comprobación de datos y antecedentes, y otros de similar naturaleza que puedan redundar en beneficio de la seguridad pública.

Anualmente, se realizan más de 50.000 actuaciones concretas de colaboración entre la Policía Nacional y la Seguridad Privada. En su trabajo una de cada tres actuaciones de la Policía Nacional cuenta con la presencia, información y colaboración de la Seguridad Privada.

Conocido es también que más del 70% de los ciudadanos de la Unión Europea de­sean una Europa más segura convirtiéndose la seguridad como uno de los valores más preciados y considerado un derecho social básico.

La eliminación de barreras ha permitido una mejor circulación de bienes, de perso­nas, de moneda, pero nos enfrentamos también a flujos negativos, amenazas globales a las que debemos de hacer frente todos juntos, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y el personal de la seguridad privada.

La Seguridad Privada tiene una creciente participación en el Modelo de Seguridad Español y se encuentra incorporada como uno de los ejes de actuación en torno a los cuáles se articulan los Planes Estratégicos del Cuerpo Nacional de Policía, que dentro del área de Seguridad Ciudadana establecen la necesidad de “conformar espacios de ac­tuación concertada con el Sector de la Seguridad Privada y potenciar el intercambio de información y la colaboración”.

España por lo que, para el cumplimiento de esta exclusiva competencia legal, se asigna a la Comisaría General de Seguridad Ciudadana el control administrativo sobre las acti­vidades de seguridad privada, cuyo ejercicio se materializa a través de su Unidad Central de Seguridad Privada, y de los Grupos Provinciales de ella dependientes, en su condición de Autoridad Nacional de Control.

Para el mejor cumplimiento de su misión legal en este ámbito, desde el año 2008 el Cuerpo Nacional de Policía cuenta con un Plan Estratégico de Seguridad Privada, a través del cual, y sobre la idea estratégica de que “Allá donde esté la Seguridad Privada, está el Cuerpo Nacional de Policía”, se articulan cuatro ejes de actuación, constituyendo el “impulso y potenciación de la colaboración” el tercero de dichos ejes.

El intercambio de información y el mutuo apoyo en sus respetivas actividades, repre­sentan la base necesaria sobre la que poder establecer una verdadera y fructífera relación de colaboración entre los responsables de los servicios de Seguridad Privada y el Cuerpo Nacional de Policía.

La Seguridad Privada se constituye, por lo tanto, bajo el control de la Seguridad Pública ejercido por el Cuerpo Nacional de Policía, en instancia coadyuvante e indis­pensable para la prevención del delito y la protección de personas y bienes, siendo sus servicios complementarios y especialmente colaboradores respecto de los que presta el Cuerpo Nacional de Policía1.

Objetivos específicos de la Red Azul

Por todo lo anterior, constituyen objetivos específicos de la RED AZUL los siguientes:

a) Institucionalizar las relaciones de colaboración entre los responsables del Cuer­po Nacional de Policía y del Sector de la Seguridad Privada.

b) Intensificar los contactos de colaboración a todos los niveles entre el Cuerpo Nacional de Policía y el Sector de la Seguridad Privada.

c) Incrementar la información bidireccional entre el Cuerpo Nacional de Policía y el Sector de la Seguridad Privada.

d) Mejorar la respuesta operativa en las actuaciones de auxilio y colaboración eje­cutiva entre el Cuerpo Nacional de Policía y el Sector de la Seguridad Privada.

e) Conseguir más eficacia y eficiencia de la estructura y medios existentes en el Cuerpo Nacional de Policía y en el Sector de la Seguridad Privada

Para la consecución de los objetivos expresados, por parte del Cuerpo Nacional de Policía se pondrán en marcha las siguientes líneas de actuación:

a) Línea de apoyo y relación permanente con el Sector de la Seguridad Privada, especialmente con Empresas, Departamentos y Despachos.

b) Línea de atención especial a los sectores estratégicos de la Seguridad Privada, particularmente los enmarcados en el ámbito financiero, telecomunicaciones, energía, infraestructuras críticas y empresas de implantación nacional.

c) Línea de fomento de la complementariedad operativa de los recursos y capaci­dades de la Seguridad Privada, especialmente en los ámbitos preventivo, inves­tigativo y de información.

Principios rectores. La relación de colaboración entre el Cuerpo Nacional de Policía y el Sector de la Seguridad Privada se encontrará presidida por los siguientes principios rectores de la colaboración:

a) Principio de Legalidad: La colaboración se producirá con el necesario respeto al ordenamiento jurídico.

b) Principio de Seguridad: La colaboración se encontrará exclusivamente basada en la necesidad y el buen fin para la seguridad.

c) Principio de Relación: La colaboración se fundamentará en la mutua confianza y lealtad entre las partes, garantizándose la debida reserva y confidencialidad cuando sea necesario.

Para el intercambio de información o apoyo operativo desde el Cuerpo Nacional de Policía hacía el Sector de la Seguridad Privada, se han de reunir los siguientes elementos:

a) Elemento justificativo: La solicitud realizada ha de ser conforme con la activi­dad o función desarrollada y necesaria para el servicio.

b) Elemento explicativo: La solicitud ha de tener una potencialidad o interés para la seguridad pública o, al menos, suponer un aporte de información útil, suscep­tible de ser integrada en el sistema de inteligencia corporativa.

c) Elemento operacional: La respuesta se limitará a participar o a ejecutar aquello que resulte verdaderamente relevante y adecuado al requerimiento efectuado. La materialización de la relación de colaboración entre el Cuerpo Nacional de Policía y el Sector de la Seguridad Privada, se producirá, en todo caso, con plena sujeción a las características establecidas en la presente RED AZUL.

Compromisos asumidos. En su relación de colaboración con el Sector de la Seguridad Privada, el Cuerpo Nacional de Policía asume los siguientes compromisos:

a) Reciprocidad y bidireccionalidad: Por parte del Cuerpo Nacional de Policía, y en función del grado de relación alcanzado en la colaboración, se facilitará la información y el apoyo que resulten necesarios en cada momento para el cum­plimiento de las funciones asignadas a los servicios de Seguridad Privada.

b) Integración y distribución de la información: La información procedente de la Seguridad Privada será integrada en el sistema de inteligencia del Cuerpo Nacional de Policía, para su explotación por parte de las Unidades Policiales competentes, participando a otros Cuerpos de Seguridad la que resulte de su competencia.

c) Participación en la planificación: En la planificación operativa del Cuerpo Na­cional de Policía se considerará la participación activa de los servicios y de las capacidades del Sector de la Seguridad Privada.

d) Mejora continua: Desde el Cuerpo Nacional de Policía se tomarán en cuenta cuantas propuestas de mejora de la colaboración realice la Seguridad Privada.

e) Reconocimiento profesional: Siempre que en las actuaciones del Cuerpo Na­cional de Policía se haya contado con el aporte informativo o material de la Seguridad Privada, se procederá a efectuar el correspondiente reconocimiento profesional.

Sin perjuicio de la obligación del Sector de la Seguridad Privada de colaborar con los demás Cuerpos y Fuerza de Seguridad, quienes participen en los programas de trabajo dispuestos para la colaboración con el Cuerpo Nacional de Policía, asumirá los siguientes compromisos:

a) Utilizar los procedimientos y los canales dispuestos por el Cuerpo Nacional de Policía para la materialización de los distintos actos de colaboración.

b) Poner a disposición del Cuerpo Nacional de Policía cuanta información posea sobre hechos delictivos o susceptibles de afectar a la seguridad ciudadana, co­rrespondiente a su ámbito de competencias

c) Cumplir en todo momento con su deber de auxilio y colaboración, facilitando al Cuerpo Nacional de Policía, tanto de propia iniciativa como a su requerimiento, la información y el apoyo que resulte necesario en los ámbitos preventivos y de investigación.

d) Hacer un buen uso de la información que reciba del Cuerpo Nacional de Policía, utilizándola de la manera más adecuada para la mejora de la seguridad ciudada­na y para la efectividad y eficiencia de los servicios de seguridad privada.

e) Guardar la reserva necesaria en relación con la información o apoyo que pueda demandar y recibir del Cuerpo Nacional de Policía, usando la información para los exclusivos fines para los que fue solicitada y suministrada.

Tanto el Cuerpo Nacional de Policía como el Sector de la Seguridad Privada partici­pante en los programas de colaboración, se comprometen a:

a) Mantener una voluntad y actitud proactiva, abierta y favorable a la colabora­ción, tratando de superar los posibles inconvenientes o dificultades que en cada caso puedan presentarse.

b) Acusar recibo y dar cumplida respuesta a las solicitudes que puedan dirigirse mutuamente, llevando a cabo las acciones que sean necesarias en relación con las mismas.

c) Disponer de la información para la finalidad de seguridad.

Grados de relación. El tipo de información que puede suministrase y recibirse por parte del Cuerpo Nacional de Policía estará referida a la comunicación de incidencias y alertas de seguridad, acontecimientos especiales, ejecución de planes, personas detenidas, identi­ficadas o buscadas, objetos o vehículos sospechosos o sustraídos, modalidades delictivas, evolución de la criminalidad, informes de situación, boletines informativos, comproba­ción de datos y antecedentes, y otros de similar naturaleza que puedan redundar en bene­ficio de la seguridad pública.

El aporte y tipo de información a suministrar al Sector de la Seguridad Privada por parte del Cuerpo Nacional de Policía estará en función del compromiso de seguridad al­canzado por el colaborador con el Cuerpo Nacional de Policía.

La evaluación de la eficacia y compromiso de la colaboración demostrada con el Cuerpo Nacional de Policía, se realizará, por su Dirección Adjunta Operativa, de acuerdo con la siguiente correspondencia:

Grado 1: No se realizará aporte alguno de información por parte del Cuerpo Nacional de Policía cuando la colaboración del Sector de la Seguridad Privada únicamente se pro­duzca como simple exigencia de su deber de colaboración a requerimiento del Cuerpo Nacional de Policía.

Grado 2: Cuando a iniciativa del Sector de la Seguridad Privada se produzcan aportes ocasionales de información al Cuerpo Nacional de Policía, como cumplimiento estricto de su deber de colaboración, por parte del Cuerpo Nacional de Policía únicamente se pro­cederá a la confirmación de la veracidad, utilidad y destino de la información facilitada, sin más aporte de información.

Grado 3: El Cuerpo Nacional de Policía facilitará información sobre datos específicos, es­tadísticas e informaciones de interés profesional cuando se constate una voluntad perma­nente de colaboración, por parte del Sector de la Seguridad Privada, con aporte habitual de información al Cuerpo Nacional de Policía.

Grado 4: Por parte del Cuerpo Nacional de Policía se facilitarán informaciones comple­mentarias y prestación de apoyos policiales cuando el Sector de la Seguridad Privada haya establecido un compromiso de apoyo material a las operaciones policiales a través de su participación activa y constante en los Programas de Trabajo del Cuerpo Nacional de Policía.

Metodología de trabajo. El contacto institucional entre el Cuerpo Nacional de Policía y el Sector de la Seguridad Privada, se llevará a cabo en dos niveles de relación:

a) El nivel directivo nacional, representado por la Unidad Central de Seguridad Privada, destinado al conocimiento de las cuestiones de carácter general que afecten a las entidades con ámbito estatal de actuación.

b) El nivel ejecutivo provincial, representado por la correspondiente Unidad Po­licial de Seguridad Privada, encargada del tratamiento de las cuestiones que afecten a las entidades de su ámbito territorial de actuación.

Los Grupos de Seguridad Privada (Grupos SEGURPRI), tanto de la Unidad Central como de sus Unidades Provinciales, constituyen el canal profesional único previamente predeterminado que ha de ser utilizado por ambas partes para establecer las relaciones de colaboración entre el Cuerpo Nacional de Policía y el Sector de la Seguridad Privada.

Con la finalidad de mejorar la coordinación y evitar posibles disfunciones, los re­querimientos de información que se consideren necesarios para la práctica de actuaciones operativas, tanto los procedentes del Cuerpo Nacional de Policía como del Sector de la Seguridad Privada, se realizarán a través de los respectivos Grupos SEGURPRI, que se­rán los encargados de canalizar la información generada por el Sector, a fin de que pueda ser debidamente evaluada, y de establecer el contacto profesional que resulte necesario en cada caso.

Los Grupos SEGURPRI, además de los cometidos propios de control e inspección de la Seguridad Privada reglamentariamente establecidos, tendrán la misión de actuar como canal de trasmisión entre la organización policial del Cuerpo Nacional de Policía y los distintos organismos y entidades del Sector de la Seguridad Privada, a cuyo fin se encargarán de llevar a cabo las siguientes actuaciones:

a) Canalizar los respectivos requerimientos de colaboración que se dirijan entre las Unidades Policiales del Cuerpo Nacional de Policía y el Sector de la Seguridad Privada, recibiendo y facilitando las respuestas a los requerimientos efectuados.

b) Facilitar el contacto y el conocimiento, institucional y operativo, entre las dis­tintas Unidades del Cuerpo Nacional de Policía y las entidades, responsables y usuarios del Sector de la Seguridad Privada.

c) Coordinar y difundir la información operativa que se produzca en el Sector de la Seguridad Privada o que pueda ser de su interés.

Los requerimientos de información se realizarán cumplimentando los respectivos formularios, que serán remitidos a través del Grupo SEGURPRI correspondiente, que será quien mantenga el contacto con el destinatario, al que enviará el requerimiento y recibirá de él la respuesta adecuada, que hará llegar al requirente, todo ello sin perjuicio del contacto directo que pueda establecerse con la Unidad Policial concernida para el mejor seguimiento del asunto, aclaración de dudas u otras cuestiones que se consideren de interés por las partes.

Para el eficaz cumplimiento de las funciones encomendadas a los Grupos SEGUR­PRI, los responsables policiales del Cuerpo Nacional de Policía potenciarán su operativi­dad, dotándolos de los recursos humanos y materiales que resulten necesarios para llevar a cabo sus respectivos cometidos operativos y de gestión.

Estructura de comunicación. En el nivel nacional, la estructura humana y organizativa que el Cuerpo Nacional de Policía pone a disposición del Sector de la Seguridad Privada para facilitar sus comunicaciones, se constituye por los siguientes servicios operativos:

a) La Sala de Coordinación Operativa de la Comisaría General de Seguridad.

b) La Sección de Colaboración de la Unidad Central de Seguridad Privada.

c) La Sección de Coordinación de la Unidad Central de Seguridad Privada.

En el nivel provincial, los servicios operativos encargados de facilitar la comuni­cación entre el Cuerpo Nacional de Policía y el Sector de la Seguridad Privada, son los siguientes:

a) La Sala Policial del 091 de las Brigadas Provinciales de Seguridad Ciudadana

b) Los Grupos SEGURPRI de las Brigadas Provinciales de Seguridad Ciudadana

5.1.2 Especial coordinación del Departamento de Seguridad Privada del banco con la Policía

La relación entre el Departamento de Seguridad del banco y la Policía debe ser cons­tante, y basado en principios de confianza mutua sin perjuicio de que la información que fluya sea con arreglo a lo establecido en el Ordenamiento Jurídico y a través del conducto establecido por Red Azul.

Además, no debemos olvidar que existen otros canales de comunicación indirectos que acaban interconectando ambos sistemas como se da en las comunicaciones por ope­raciones sospechosas que se trasladan al SEPBLAC y cuando son constitutivas de delito se trasladan a la Policía mediante unidades altamente especializadas como sucede con la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal, Brigada Central de Inteligencia Financiera, unidad adscrita a aquel servicio que analiza operaciones susceptibles de constituir infrac­ciones a la ley de prevención de blanqueo de capitales.

Si no existiera esa colaboración como se podrían identificar a aquellos individuos que pretender expender moneda falsa, cobrar cheques sustraídos y manipulados con pro­ductos químicos y falsificados, estafar a la entidad con órdenes de transferencias falsas, cometer atracos o robos organizados y actos vandálicos, atentar contra sus responsables mediante secuestros dirigidos a cometer atracos en la entidad, etc.

Y, sin olvidarnos de las operaciones susceptibles de ser constitutivas de blanqueo de capitales que la entidad está obligada a evitar y que en la banca se pueden dar muchas tipologías como los envíos de dinero al exterior cometidos por individuos concertados por terceros, las transferencias electrónicas al exterior mediante bancos corresponsables, la emisión de dinero electrónico que gestionan terceros no identificados, los sistemas de compensación de cuentas bancarias que dificulta la identificación de los actores interesa­dos, las operaciones por cajeros automáticos por personas autorizadas por su titular, etc.

No olvidemos que en la actualidad existen una serie de riesgos que se han manifesta­do como consecuencia de las ventajas que nos ha traído la globalización de la economía y que la delincuencia organizada se ha aprovechado. La amenaza terrorista está ahí presente y la criminalidad organizada cada vez está más presente en la dirección y ejecución de robos, atracos y fraudes altamente especializados.

Toda esta actividad criminal obliga a estar unidos para contrarrestar los efectos ad­versos de esta actividad delictiva.

Todos los expertos en Seguridad Bancaria suscriben esta necesidad de colaboración mutua en la prevención de hechos delictivos en el seno de las entidades de crédito, cola­boración que siempre ha permitido alcanzar cotas de seguridad y eficacia óptimas y que nadie discute.

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